Tiene frío en las manos, y sus pequeños pies avanzan sin saber que a escasos metros encontrará el final. Nadie puede salvarla de su propio destino, no hay quien pueda resguardarla del dolor... Mas sin tener abrigo, ella sólo puede esperar allí, arrinconando su cuerpo en cualquier hueco, como un criminal que huye sin certeza, sin camino, pero su visión es cada vez mas corta, y su respiración se acelera, no tiene mas tiempo. Camina cada vez mas rápido, pero se ve envuelta en un mar de interrogantes que acechan su feliz andar, en cinco minutos sus luces se apagan, las risas son ahora llantos desesperados, y sus manos tiemblan, se sacude, corre, gira su cabeza buscando una señal, un halo de luz que le de cordura, pero no. No hay escape en este laberinto, ya su corazón se rompió y su voluntad quedó quebrantada detrás del único que supo domarla alguna vez, domarla si, pues ella su caballo salvaje, y cada noche al dormirse le susurraba al oído cuanto deseaba amansar su locura. Que fuera solo suya, le suplicaba en cada canción que le compuso, en todos los acordes que se imaginó tocando con ese desafinado piano. Mas su fé le falló, los santos no oyeron sus plegarias, y esta vez Dios, estaba jugando a las escondidas, no quedaba nada, el final estaba cerca. Corrió una vez mas al botiquín escondido detrás del cuadro, y tomó tanto coraje como pastillas le fueron posibles... Se recostó, sostuvo entre sus dedos la foto que se habían tomado en el mar, y se durmió, esta vez, el sueño iba a ser eterno. Los pazos del gigante, ensordecieron la casa que alguna vez compartieron, pero ya era tarde, el sueño se apoderó de su mente tan rápido como deseaba que fuese, sin dolor, sin sangre, y sin culpas. Él, sostiene el cuerpo que fué suyo, fué su ángel, y su luz ya no brilla sobre su alma, ahora está viajando a la eternidad, quizás algún día entienda que mientras la tuvo, lo hizo feliz, y entre llantos entenderá que la próxima, será su chance al fin.

Dedicado a Maxi ♥