lunes, 4 de marzo de 2013

Castillos de hiel

Cuando la suma de todos los miedos aceche una vez mas, tu alma desolada y sin consuelo pida volver, allí encontrarás mi daga, cuando todos alrededor huyan como ratas y te abandonen a tu suerte, pues yo también echaré a correr, pero delante de tus ojos verás que ya elegí. Cuando la miseria de tu carne ahogue sin gracia tu alma, no seré yo quien corra buscándote agua, no seré esta vez la misma mujer que conociste, no abriré de nuevo la puerta, pues ya estando abierta tu dejaste que se cierre, te negaste de por vida a la angustia de un cielo sin estrellas y sin ese sol que solía ser beso al despertar, Ya no correrán golondrinas tras tus pasos, pues el ángel que alguna vez fuiste, ha caído cuando mentiste. He visto caer desde lo alto a muchos dioses y he visto su final, mas ninguno ha sido tan triste como el tuyo, he llorado mares por tus partidas, por tus continuos desprecios y por pagar mi amor, con maldad. Trescientas cuarenta noches te entregué mi cuerpo, mi esencia mas fina al placer de tu deleite, místico elexir de los hombres, de almas carnívoras sin piedad, de filo en sus espadas sin batallas que pelear, he sacrificado al cordero, para bañarme en su sangre y así descifrar este enigma milenario, he corrido tras tus huellas buscando alguna explicación, mas el sol ha quemado mi piel, y curtido mis entrañas, el suelo se ha vuelto duro y espeso, no hallé reposo mas que en tu respirar. Mas ese día el velo cayó, las voces gritaron y el león que llevo dentro por fin se liberó, la bestia se desató y como un rayo de luz mi conciencia pudo ver la verdad, siempre has sido una cruel mentira, la mentira a la que me aferre para vivir y la que consumió a fuego bravo mi ser. Has sacado provecho ventajoso de mi compañía a tu lado todos estos años, has sabido usarme a tu perfecta necesidad, a tu semejanza me hiciste odiar, a mis semejantes dejé de hablar, a todo el que te molestara

eliminé de mi presente y sola me quedé. Has sido el único y gran hombre, has sido y hoy eres nada, y de la nada misma surge el quebranto de mis huesos, la flecha toca el punto justo donde debe doler, y allí una vez, llanto sin consuelo, dolor y mas dolor, pena y congoja mi vida es hoy. Mas La quinta luna se ha mostrado, blanca, radiante y mas hermosa de lo que recuerdo haberla visto alguna vez, ni mi niñez en el campo me ha dejado ver la templanza de su brillo, ese astro tan intenso tan magnífico iluminó la razón de esta cabeza sin control, de un corazón roto y estrujado por tus manos, esta luna hoy pide que un lobo ahulle y salga en busca de su presa, esta vez será la libertad. Esta noche corté las cadenas, dejé mi esclavitud al dolor para la próxima vida, pues ésta hoy empiezo a cantarla. Suenan las trompetas y la reina hace su entrada triunfal, ella hoy brilla sola, no necesita a nadie mas, su luz puede emanar sabiduría y amor, y este cuento empezara a escribir su final, al menos por hoy debes saber, que he dejado de llorar por tí, debes entender que si poca cosa fuí a tu lado, hoy la vida me devuelve con creces la felicidad que una vez me robaste, y ese anhelado sueño de plenitud y amor hoy resurge de las cenizas de un amor que alguna vez fué en mí, aquí, hoy y ahora. Corto para siempre este llanto interminable y mis lágrimas hoy son de satisfacción, de fé, quiero reirme hasta estallar en mil pedazos otra vez, como alguna vez lo hicimos en la terraza de tu casa, de la casa de tus padres.


Dedicado a la eterna memoria de un amor que, a veces, solo a veces puede arrancarme la vida de un tirón....

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